Octavo día de la Novena

Hoy confiamos a María la vida de los niños que crecen en nuestra casa, agradeciendo a Dios por el regalo que cada uno de ellos representa para nosotros, y comprometiéndonos a ser mejores para poder amarlos con un corazón más puro y perseverante.



Oración Inicial: (para todos los días)
¡Oh María, Virgen Poderosa!
Tú, la grande e ilustre defensora de la Iglesia;
Tú, Auxiliadora del pueblo cristiano;
Tú, terrible como un ejército en orden de batalla;
Tú, que sola destruyes los errores del mundo,
defiéndenos en nuestras angustias,
auxílianos en nuestras luchas,
socórrenos en nuestras necesidades,
y en la hora de la muerte
recíbenos en el eterno gozo. Amén.

Día octavo: Por los niños
Madre querida, que siendo joven Madre, junto a san José, custodiaste y protegiste la vida del Niño Jesús, hoy te pedimos por todos los niños del mundo, en especial por aquellos cuyo cuidado nos confiaste en tu casa.
Concédenos Madre, ser motivo de sonrisa y alegría, y ayúdanos a protegerlos de todo peligro y maltrato. Que nuestra presencia sea para ellos refugio seguro en el Amor.
María Auxiliadora, en nuestras faltas de sencillez, enséñanos a amar. 

(Pedimos la gracia que deseamos alcanzar.
Rezamos tres Avemarías.)

Conclusión
Mira a tu pueblo, Bella Señora,
que con fe grande tu auxilio implora.
Con él cantando yo vengo a ti.
¡Oh Santa Virgen ruega por mí!

Tu tierno pecho, Madre, he buscado,
pues es refugio del que ha pecado,
y un mar de gracias encierra en sí.
¡Oh Santa Virgen ruega por mí!

En este valle de triste llanto
todos se acogen, Madre, a tu manto;
y yo en mi pena te digo así:
¡Oh Santa Virgen ruega por mí!

Del vasto océano propicia estrella
tu faz ostentas, radiante y bella;
al puerto guíame, confiando en ti.
¡Oh Santa Virgen ruega por mí!

Muéstrate tierna al alma mía,
Madre adorada, dulce María.
Madre más tierna yo nunca vi.
¡Oh Santa Virgen ruega por mí!

En el extremo rudo combate,
dame, te ruego, fuerza constante,
llévame al cielo cerca de ti:
¡Oh Santa Virgen ruega por mí!


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