¡Nosotros somos tuyos!

¡Hola a todos!

Les escribo desde Salta, donde estoy haciendo la visita inspectorial a esta hermosa comunidad. 
Hoy deseaba compartirles algo de lo vivido aquí en los días de la Fiesta de la Virgen y el Señor del Milagro.
Pude llegar a Salta en la tarde del 14 de setiembre. Nuestro colegio ya albergaba cerca de doscientos peregrinos venidos en su mayoría de los pueblos de Iruya y Nazareno, quienes llegaron desde el extremo norte de la provincia en ocho días enteros de peregrinación.



A la noche fui con los hermanos hasta la Catedral a rezar la novena. Muchísima gente ingresando al Templo, todos (ancianos, adultos, jóvenes, niños…) con su libro en la mano, rezando la novena ahí donde podían, con una profunda atención y devoción. A las 00:00 hs, cuando comenzó la primera de las Misas del día, la plaza estaba repleta.
Luego nos fuimos a confesar y estuvimos un largo rato, muchos sacerdotes y muchísima gente. Entre los testimonios que pude escuchar a los pies del confesionario, me llamó la atención un anciano que llegaba desde la Quebrada del Toro, estaba muy triste porque era la primera vez en 45 años que peregrinaba sin su esposa, fallecida dos meses atrás. Otro, que venía de Tucumán después de cuatro días en bicicleta, me decía: “No vengo solo, traigo en mis espaldas a toda mi familia y a toda la gente que me pidió que rezara por ellos”… Basten estos dos como botones de muestra.


El día 15 por la mañana participamos de la Misa multitudinaria frente a la Catedral y a las 15:00 hs estábamos nuevamente en el templo para comenzar una tarde intensa y profunda, que concluiría con la renovación del Pacto de fidelidad.
Después de la peregrinación por las calles de la ciudad con el Señor y la Virgen del Milagro, más las imágenes traidas por cada grupo de peregrinos, nos dirigimos hasta el parque 20 de febrero. Allí, según las fuerzas de seguridad, nos congregamos más de 800.000 personas. No se imaginan la impresión que generaba esta inmensa multitud rezando, cantando, deseando renovar su fe.


El momento culmen de toda esta expresión de fe popular, preparada durante meses, llegó cuando todo el pueblo recitó nuevamente la oración en la que recuerda la fidelidad del Señor para con su pueblo y en la que expresa lo medular de estos días: “Prometemos que Vos, dulce Jesús, serás siempre nuestro, y que seremos siempre tuyos”.
De ahí, regresamos en procesión hasta la Catedral y con el ingreso de las imágenes de sus patronos, nos despedimos, llenos de emoción, “hasta el próximo Milagro”.


Quería describirles un poco todo lo vivido –aunque rápida y escuetamente– para que se hagan una imagen de lo que significa esta gran fiesta de fe popular. Al final del día retornábamos a la comunidad habiendo constatado una vez más cómo nos sostiene la fe de nuestro pueblo. No quiero dejar pasar que en ese contexto, la invitación a una fe que se hace concreta, compromiso y búsqueda de una sociedad según el Reino estuvo muy presente. Basten como muestra las palabras que nos dirigió el P. Obispo Mario Cargnello antes de renovar al pacto. Me pareció oportuno compartirles el texto casi completo que lo tendrán a continuación de estas palabras semanales que con cariño les hago llegar.
Que también nosotros renovemos día a día nuestro pacto de fidelidad, nuestra alianza con el Dios que nos ha llamado y nos espera en los jóvenes. ¡Un abrazo grande!

P. Manolo, sdb
Inspector de Argentina Norte.

Este artículo ha sido extraído del boletín "en2ruedas".

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