Ángeles de la guarda


En el Oratorio de Don Bosco existía, entre muchas otras, una práctica muy saludable: algunos de los chicos más grandes se hacían cargo de cuidar y orientar a los menores, particularmente durante sus primeros tiempos en casa.

Algo parecido a eso vivimos el viernes 13 cuando, por propia iniciativa, los alumnos de Quinto año se ofrecieron para apadrinar a los chicos de Primero.



No siempre es fácil el paso de la Primaria a la Secundaria... cambian las materias, los horarios, los profesores... Tener una mano cercana que sostenga y un amigo que aconseje puede ser un gran avance para transitar esta etapa sin demasiados tropiezos.


La alegría de todos los presentes fue el mejor signo de lo bien recibida que fue la propuesta. Queda para los chicos de Quinto la tarea de no olvidarse de sus ahijados, ser siempre un buen ejemplo, y ayudarlos responsablemente en los meses que quedan.










¡Felicitaciones!


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