Una fiesta inolvidable


Nunca vamos a olvidar la Fiesta que ayer la Virgen nos regaló. 
La ligera llovizna que caía durante la Procesión, la emocionante entrada de las imágenes de nuestros santos, la lluvia que nos obligó a correr hacia el patio del Secundario, la buena voluntad de todos, los chicos de la Promoción parados cerca de la Virgen, porque nadie hubiera soñado moverlos de ahí, bajo la lluvia, hasta que se cubrieron con su propia bandera... los novicios salesianos consagrando su vida a María... el arzobispo preguntando quién era Gonzalo...

El frío de la tarde no hizo más que poner de relieve el calor de miles de corazones agradecidos a la Madre de Dios.     


















































¡Feliz Fiesta de María Auxiliadora!

***

Entradas populares de este blog

Miguel Magone, el pandillero de Dios

Don Bosco y el trabajo

Don Bosco y María Inmaculada