El MJS en Río 2013


El 21 de julio concluyó ayer el Primer Encuentro Continental del Movimiento Juvenil Salesiano de América. Tres días de trabajo que han producido un importante texto para el trabajo del movimiento en todas las Inspectorías y las naciones.


La mañana se dedicó a una serie de encuentros – primero inspectoriales y nacionales, luego regionales - en los cuales los jóvenes recogieron, elaboraron y formularon algunas opciones para el MJS del continente americano. Por la tarde, en asamblea, se recogieron los diversos aportes formulando un texto único, que recoge creencias y compromisos de los que quieren ser discípulos y apóstoles al estilo de Don Bosco. A continuación el texto original:

Proclama de los jóvenes del Movimiento Juvenil Salesiano presentes en la Jornada Mundial de la Juventud

Creemos en Dios Padre, que nos llama por amor a ser jóvenes misioneros con nuestro testimonio de vida inspirada en la Espiritualidad Juvenil Salesiana.



Queremos seguir encontrando a Dios en lo cotidiano porque Él siempre nos busca con su amistad para que seamos sus testigos y apóstoles del Evangelio, constructores del Reino de Dios en medio de los jóvenes y a favor de una sociedad más justa y solidaria.

Conservamos en nuestros corazones la memoria de nuestro encuentro personal con Cristo que nos invita a aceptar el camino para seguirlo, para ser una luz que evangeliza el mundo.

Creemos que Jesús nos llama a amar y que la santidad que nos lleva a la plenitud de la vida.



Creemos en el rostro joven de Cristo que habita en el corazón de nuestros hermanos; vivimos su Evangelio a través de la espiritualidad juvenil salesiana con la que nos comprometemos a ser co-creadores de la civilización del amor.

Inspirados por Don Bosco y Madre Mazzarello, creemos que estamos llamados ser jóvenes responsables, amables y optimistas, que conducen a otros a la luz de Cristo, nuestro salvador y liberador, en el servicio de Dios, con el fin de llevar el evangelio en lo vida cotidiana de las personas vida.

Dios es una experiencia de comunión. Por lo tanto creemos que el MJS es una experiencia de comunión con el Dios Trino que nos compromete a adoptar una forma de vida involucrada en la Iglesia, para la transformación de la sociedad.



Creemos que más allá de la diversidad y gracias a ella, podemos compartir las distintas experiencias, descubriéndonos unidos en las mismas raíces y la misma espiritualidad.

Creemos que Jesús nos llama al amor y la santidad para tener vida plena.

Con Jesús, el centro de la vida, nos reconocemos como parte activa de la Iglesia al servicio de todos, especialmente los más excluidos y necesitados.

Queremos y soñamos un MJS en el que cada joven es un agente activo del Evangelio de Jesús: jóvenes evangelizando con jóvenes.



Creemos en la juventud que lidera, se asocia y crece, madurando su experiencia de fe.

Creemos en una juventud que, inspirada en el Evangelio, busca su conocimiento y pone sus dones para servir a los demás.

Creemos en una juventud que expresa el rostro joven de la Iglesia, evangelizando con otros jóvenes que asumen su discipulado en el seguimiento de Jesucristo, comprometida con la construcción del Reino de Dios, que es la manifestación de su amor.



Los jóvenes del MJS creemos en el anuncio del Evangelio, como centro de nuestra vida, viviendo en alegría lo cotidiano, especialmente en el servicio con los jóvenes pobres y más necesitados.

Reconocemos que la experiencia de la Eucaristía, la oración personal, el rosario, la Biblia, alimentan y fundamentan la fe y llevan al encuentro con el otro.



Creemos, vivimos y no ocultamos la luz que hemos adquirido, y la mostramos a través del testimonio cuando experimentamos personalmente a Cristo.

Se propone en el encuentro con los otros jóvenes suben la fe en sus corazones.



Creemos que el mundo puede ser mejor si practicamos las enseñanzas de Cristo que fueron transmitidas a través de la espiritualidad juvenil salesiana, heredada de Don Bosco y Maín en busca de la santidad.

Con Jesús, el centro de nuestra vida, nos reconocemos parte activa de la Iglesia al servicio de todos, especialmente de los más excluidos y necesitados.



Nosotros, jóvenes, creemos que la espiritualidad juvenil salesiana es un don de Dios, nacido del corazón de Don Bosco y Madre Mazzarello, que nos invita a través de la oración, el estudio, el trabajo y el servicio a ser constructores de la civilización del amor, que viene de Dios.



Inspirado por Don Bosco y Madre Mazzarello, creemos en una juventud responsable, compañera y optimista, llamada a llevar a otros jóvenes a la luz de Cristo en el servicio de Dios, la única que llena la existencia.



Creemos en el Señor Dios que suscitó en Don Bosco y Madre Mazzarello el amor por la vida misionera al servicio de la juventud.

Creemos que el mundo puede ser mejor si ponemos en práctica las enseñanzas de Cristo que nos fueron transmitidas a través de la espiritualidad juvenil salesiana, heredada de Don Bosco y María Dominica Mazzarello, en la búsqueda de la santidad.





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