Llegó el Mes de María

El 24 de abril, con una celebración compartida por los dos niveles en el patio del Secundario, iniciamos el Mes de María Auxiliadora, que culminará el 24 de mayo con la Fiesta de la Virgen, y el 25 con la tradicional Procesión.


En la celebración de este miércoles, fueron bendecidas las imágenes de María que peregrinarán en nuestras aulas, oficinas y familias, y se presentaron las ideas centrales para vivir mejor el mes.


Historia de la Devoción a María Auxiliadora

El primero que llamó a la Virgen María con el título de "Auxiliadora" fue San Juan Crisóstomo, en Constantinopla, en el año 345. Él escribió una oración que decía "Tú, María, eres auxilio potentísimo de Dios".

San Sabas, en el año 532, narra que en Oriente había una imagen de la Virgen que era llamada "Auxiliadora de los enfermos", porque junto a ella se obraban muchas curaciones.

San Juan Damasceno, en el 749, fue el primero en propagar la jaculatoria: "María Auxiliadora, rogad por nosotros". Y repite: "la Virgen es auxiliadora para evitar males y peligros y auxiliadora para conseguir la salvación".

En Ucrania se celebra la fiesta de María Auxiliadora el 1 de octubre desde el año 1030, porque fue entonces que se libró la ciudad capital de la invasión de una terrible tribu de bárbaros paganos.


En el año 1572, el Papa San Pío V ordenó que en todo el mundo católico se rezara en las letanías la advocación "María Auxiliadora, rogad, por nosotros", porque en ese año Nuestra Señora libró prodigiosamente en la batalla de Lepanto a toda la cristiandad de la amenaza de un poderoso ejército enemigo.

En el año 1600 los católicos del sur de Alemania hicieron la promesa a la Virgen de honrarla con el título de "Auxiliadora" si conseguía que se terminara la terrible guerra de los 30 años. La Madre de Dios les alcanzó el favor, y pronto había ya más de 70 capillas con el título de "María Auxiliadora de los cristianos".

En 1683 se funda en Viena la "Asociación de María Auxiliadora", que existe hoy en más de 60 países.

En 1814 el Papa Pío VII, prisionero del general Napoleón, prometió a la Virgen que el día que llegara a Roma en libertad, lo declararía fiesta de María Auxiliadora. Inesperadamente el Pontífice quedó libre, y llegó a Roma el 24 de mayo.

En 1860 la Santísima Virgen se aparece a San Juan Bosco y le dice que quiere ser honrada con el título de "Auxiliadora", y le señala el sitio para que le construya en Turín, Italia, un templo.


El santo empezó la obra con tres monedas de veinte centavos cada una, pero fueron tantos y tan grandes los milagros que María Auxiliadora empezó a obtener a favor de sus devotos que en sólo cuatro años estuvo terminada la gran Basílica. El santo solía decir: "Cada ladrillo de este templo corresponde a un milagro de la Santísima Virgen". Desde aquel Santuario comienza a extenderse por el mundo la devoción a María bajo el título de Auxiliadora de los Cristianos.

Será exactamente en 1862, en plena madurez de Don Bosco, cuando éste hace la opción mariana definitiva: "La Virgen quiere que la honremos con el título de Auxiliadora: los tiempos que corren son tan aciagos que tenemos necesidad de que la Virgen nos ayude a conservar y a defender la fe cristiana".

Desde esa fecha el título de Auxiliadora aparece en la vida de Don Bosco y en su obra como "central y sintetizador". La Auxiliadora es la visión propia que Don Bosco tiene de María. La lectura evangélica que hace de María, la experiencia de su propia vida y la de sus jóvenes salesianos, y su experiencia eclesial le hacen percibir a María como "Auxiliadora del Pueblo de Dios".


Hoy, salesianos y salesianas, fieles al espíritu de sus fundadores  y a través de las diversas obras que llevan entre manos, siguen proponiendo como ejemplo, amparo y estímulo en la evangelización de los pueblos el auxilio que viene de Santa María.

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