Centenario del "Ángel Zerda"



Los Salesianos de Don Bosco llegan a Salta el 9 de marzo de 1911. Se instalan e inician su obra provisoriamente en una casa de calle Pellegrini 76, y luego se establecen por algo más de un año en calle Florida 186.

Primera casa, en Pellegrini 76, tal como se ve actualmente.

Desde el primer momento tienen en claro que, para atender mejor a los numerosos chicos del Oratorio y de los grados escolares, deben contar con un edificio propio, construido específicamente para esta misión. Para lograrlo, contaron con la ayuda de muchos colaboradores, entre los que se destaca, sin duda alguna, don Ángel Zerda.

Interior de la casa de calle Florida 186.

Taller de Carpintería en calle Florida.

El 31 de mayo de 1911 llegan desde Buenos Aires los planos para el Colegio, y ese mismo día Don Ángel Zerda da la orden de que se inicien los trabajos. Él mismo había donado el terreno donde se levantaría el edificio, que es el mismo que ocupa actualmente.

Día de la inauguración del nuevo local del Colegio.

El control de las obras correría por cuenta del Ingeniero Enrique Clement, y los planos eran del Padre Salesiano Ernesto Vespignani. Al momento de iniciar las obras, se calculaba que el costo final sería de $ 130.000 (en moneda de la época) y que el plazo de ejecución llegaría a los 12 meses. En un principio, se preveía levantar un edifico de dos pisos sobre calle Caseros, con un largo total de 112 metros.
Luego de concluidos los trabajos preliminares, se colocó la piedra fundamental el 1 de octubre de 1911, día del cumpleaños de Don Ángel Zerda.

Primera Capilla, en calle Caseros.

Entre el 2 y el 3 de enero 1913, los Salesianos, ayudados por los niños y jóvenes de la Obra, se trasladan desde el antiguo edificio de calle Florida al nuevo local, aunque aún no estaba terminado. Hagamos un rápido recorrido por los múltiples cambios vividos desde entonces:
Desde el 15 de enero de ese año se cuenta con luz eléctrica, tendida primero de manera provisoria y luego definitiva. Mucho después, en julio de 1945 llegaría el teléfono. En 1968 se instala la red de gas natural.
Por fin, el edifico se inauguró oficialmente en junio de 1913, en un acto sencillo pues el 1 de mayo había fallecido Ángel Zerda. Los parientes de éste tomaron a su cargo la conclusión de la planta superior (actual Salón de actos “San Juan Bosco”), donde pudieron alojarse ochenta alumnos internos.

Salón de actos acondicionado como comedor, en 1913.

Así, a fines de 1913 el colegio “Ángel Zerda” ocupaba la esquina de Alvear y Caseros, extendiéndose a lo largo de esta última hasta la esquina de Bolívar. La entrada se hallaba a mitad de cuadra sobre Caseros. A la derecha de la misma estaba la Capilla (donde hoy en día son oficinas administrativas), y a la izquierda oficinas y aulas, dejando un espacio casi en la esquina con Bolívar para una capilla más amplia (la que existe en la actualidad). Frente a la entrada, separado por una galería, estaba el salón de actos (actual salón “Ángel Zerda”) que dividía los dos patios. El resto de la manzana, hacia calle España, estaba destinada a una huerta, regada por una acequia natural. Sobre calle Alvear, que era entonces un tagarete a cielo abierto, se habían levantado unos galpones que albergaban los nacientes talleres de oficios (herrería, carpintería, imprenta). Estos galpones se habían trasladado íntegramente desde la ubicación de calle Florida. En 1917 se inicia la construcción de un nuevo pabellón para reemplazarlos. Este pabellón, donde hoy se encuentran la carpintería, salas de tirocinantes,  depósito, sala de juegos y de Exploradores, llevaría el nombre de “Monseñor Matías Linares”, como homenaje al Obispo que tanto había hecho a favor de los Salesianos. El pabellón se concluirá el 20 de enero de 1918. El tagarete será cubierto por la Provincia recién en 1953.

Patio de la Primaria, sobre galería de calle Caseros, en 1925 aproximadamente.

En 1914 el colegio compra gran parte de la manzana comprendida entre las calles España, Bolívar, Belgrano y Alvear, acondicionándola provisoriamente como lugar de recreo. Recién el 19 de diciembre de 1929 se inicia la construcción del Complejo Polideportivo “Don Bosco”, bautizado entonces como “Stadium Don Bosco”. El 26 de agosto de 1934 se inaugura la cancha de pelota vasca. El 21 de agosto de 1960 se inauguran oficialmente nuevas obras en ese sector, que lo dejan muy parecido a como se ve actualmente.
El 4 de noviembre de 1928 se bendice la nueva capilla del Colegio, ubicada en la esquina de Bolívar y Caseros. Al día siguiente se celebra la primera Misa. El costo de la capilla fue de $ 120.000, financiados con fondos del presupuesto nacional, gracias a las gestiones del diputado Manuel Alvarado. En abril de 1954 se coloca el altar mayor, tal como se ve en la actualidad, construido íntegramente por los alumnos y maestros de la Escuela de Carpintería del Colegio. El 8 de diciembre de 1957 Monseñor Tavella bendice la mayólica de María Auxiliadora que se ve en el frente de la Capilla. En setiembre de 1979 se coloca el nuevo cielorraso, para evitar las filtraciones de agua y el riesgo de caída que tenía el anterior.

Patio de calle España, en la década de 1920.

El 25 de abril de 1931 se concluyen las obras del nuevo pabellón de aulas ubicado sobre calle España. Por algún tiempo este sector del Colegio es cedido al Ejército Argentino, que instala allí la sede de la 5ª División.
El 2 de julio de 1947 se termina la construcción de dos nuevas aulas, ubicadas detrás de la capilla, sobre calle Bolívar.
En 1948, el 22 de setiembre, se inaugura el nuevo comedor de los Salesianos, construido detrás del salón de actos de entonces (actualmente, Secretaría del Secundario). En 1995 el comedor de la comunidad se trasladaría al primer piso.

Exploradores frente a la Capilla en el actual patio del Secundario. Aún no estaba construida la galería. La foto es de 1930. 

El 2 de abril de 1951, en el salón reacondicionado de la esquina de Alvear y Caseros, abre sus puertas la librería “Don Bosco”.
En agosto de 1952 se inicia la construcción de la tapia sobre calle Bolívar, que llegará hasta el pabellón de calle España, cerrando por completo la manzana del Colegio. El 11 de noviembre de ese mismo año, se inaugura la Biblioteca, en el mismo lugar que ocupa en la actualidad.

Vista del zaguán de entrada en la década de 1930.

El 26 de junio de 1959 se concluye el enladrillado del patio de los estudiantes (hoy, patio del Secundario). Este piso llegaría hasta setiembre de 1978, cuando es reemplazado por el actual, de baldosas. En 1979, se bendicen el mástil y el busto de Don Bosco de esta sección.
En 1969 se inicia la construcción del laboratorio de química, ubicado primero en la planta alta y luego, en los ´90, trasladado a su lugar actual, donde antiguamente funcionaba la cocina.

Una clase, en 1945.

En enero de 1970 comienzan los trabajos de construcción de nuevas aulas y oficinas sobre calle Bolívar, a continuación de las ya existentes (actualmente, rectoría y oficinas, preceptoría y aulas). De este modo, quedan bien separadas las secciones Primaria y Secundaria. En julio de 1972, sobre este mismo sector, se construye el primer piso de aulas (ahora, cursos, sala de computación y de video).

Juegos en el patio de estudiantes.

Patio de la Primaria acondicionado par una cena.



En diciembre de 1975 se inicia el hormigonado del patio - jardín que se encuentra ubicado en la Primaria, sobre calle Bolívar. En 1976, sobre este sector, se construyen nuevas aulas, donde hoy se encuentran los jardines de infantes. El 28 de octubre de 1978 se bendicen el Aula Magna y la sede de los Exalumnos Salesianos.

La Capilla, con su antiguo cielorraso.

Inauguración de refacciones en el Complejo Polideportivo, en 1960.

En 1979 se concluye el revoque actual de todas las paredes exteriores del Colegio.
El 6 de agosto de 1980 se inaugura el salón de actos del Colegio (hoy, Salón San Juan Bosco) ubicado en el primer piso, donde antiguamente se encontraban los dormitorios de los internos.

Construcción del pavimento sobre los jardines de calle Bolívar.

Monseñor Pérez en la bendición de la sede de los Exalumnos Salesianos.

Muchos cambios a lo largo de cien años… y muchos más que no aparecen detallados en esta reseña. Sin embargo, el deseo de atender mejor a los niños y jóvenes que crecen en esta centenaria Casa se mantiene intacto.

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