Don Bosco y María Inmaculada


Preparando el corazón para la gran fiesta de la Inmaculada Concepción, queremos compartir un artículo aparecido hace algún tiempo en la página de los proyectos salesianos de Argentina:


La devoción al "Corazón Inmaculado de María", enfatizada por Don Bosco desde el 1852 hacía especial referencia a una época de duras críticas a la Iglesia y acentuaba la importancia de la conversión del propio corazón.

En el contexto de fe de Valdocco, la de la Virgen era una presencia entrañable, tierna, pero potente a la vez. Don Bosco no dudaba en hacer que sus hijos pusieran en María su esperanza, sintiéndose seguros en el Oratorio, donde ella vivía con ellos, casi palpablemente, como él mismo aseguraba. 



La devoción a la Inmaculada se convierte así para la pedagogía salesiana en motor que alienta el esfuerzo, la piedad, la bondad, la pureza, la alegría, el compañerismo, la vida de familia y el discernimiento de la vocación, elementos básicos de toda educación, que Don Bosco siempre alentó. 

Don Bosco, fiel devoto de la Virgen, relataba el nacimiento de su Obra un 8 de diciembre (1841), cuando se encontró con Bartolomé Garelli - un joven necesitado de 16 años - y comenzó con las tareas de catequesis y "Oratorio Festivo".



"Todas las bendiciones que nos han llovido del cielo son el fruto del Avemaría rezado con fervor y recta intención junto con el joven Bartolomé Garelli" manifiestó Don Bosco en sus Memorias Biográficas (tomo XVII, Página 510).

El 8 de diciembre es como el cumpleaños de la Obra Salesiana y confiamos en que un Avemaría bien rezado en cada lugar donde estemos será también una abundante bendición para cada uno de nosotros.

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