¡Empezaron las clases!

Con una multitud de padres y alumnos de los dos niveles, en el patio de la Primaria compartimos el acto de inicio del año escolar.


Nos esperan cerca de 187 días de clases... cada uno de ellos una oportunidad de hacer crecer nuestras buenas cualidades... a pesar del cansancio, que seguro llegará algunas veces.

Para este comienzo, el Padre Alejandro Garzón preparó una oración de la cual transcribimos algunos párrafos:

Gracias buen Dios por regalarnos en Juan Bosco un padre, un maestro y un amigo.
Al comenzar este nuevo año, como familia salesiana queremos ponernos bajo tu protección.


Como educadores...
Recibí, Don Bosco, nuestro esfuerzo de educadores. Te damos gracias por la confianza que depositás en nosotros al llamarnos a participar de la delicada misión de educar a los jóvenes.
Que nuestro actuar se caracterice por la amabilidad, la comprensión y la dulzura.
Concédenos responsabilidad para preparar las clases a conciencia, sabiendo que más que contenidos, queremos enseñar vida.
Danos sabiduría para aprender a leer el corazón de nuestros chicos, descubrir sus sueños y sentimientos, para llegar a ellos y regalarles esperanza y paz.
Danos sensibilidad para comprender sus luchas. Queremos ser cuidadores de los sueños que vas sembrando en sus corazones.


Como padres...  
Dios bueno,
te damos gracias por habernos dado estos hijos. 
Enséñanos, Juan Bosco, a amarlos sinceramente.
Danos sabiduría para guiarlos y paciencia para hacer crecer lo mejor que hay en ellos,
sabiendo que toda educación parte de nuestro ejemplo.
Ayudanos a ser buenos papás, para que, a través de nosotros, descubran el amor que Dios les tiene.


Como alumnos...
Don Bosco,
te presentamos nuestro corazón buscador.
A veces no tenemos las cosas claras... recibimos tantos mensajes que terminan confundiéndonos.
Nos hacen creer que la felicidad está en tener éxito, que todo pasa por tener un cuerpo lindo, y que todo está solucionado si conseguimos lo que queremos, a costa de cualquier precio.
Vos, que ayudaste a tantos chicos a ver claro, 
vos, que les enseñaste que lo más importante de la vida es descubrir lo que Dios quiere de cada uno,
vos, que los ayudaste a hacer de la vida un proyecto hermoso puesto al servicio de los demás...
acompañanos también a nosotros, para que lleguemos a ser como Dios quiere.
Que seamos capaces de vivir con alegría y felicidad. 


Amén.  

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