Novena a Don Bosco - Séptimo día

Séptimo día
Señal de la cruz. Pésame.
Meditamos sobre el optimismo y la alegría
La sociedad ha multiplicado las ocasiones de placer, pero encuentra difícil regalar alegría. El optimismo y la alegría nacen de la esperanza, de la certeza que Cristo ha resucitado. Después del amor, viene la alegría.

Don Bosco nos dice. “Así como no hay terreno tan estéril que, a fuerza de paciencia, no se pueda sacar fruto al final, lo mismo sucede con el hombre: por duro que sea su corazón, más tarde o más temprano, puede producir pensamientos honestos y actos virtuosos.” Don Bosco estaba convencido de que la gracia de Dios y el esfuerzo humano pueden hacer de cualquier persona un santo auténtico. Esa es la base de la alegría de Don Bosco.


Como un signo de compromiso, te invitamos a disimular las penas que puedas estar sintiendo, y tratar de consolar al primero que encuentres triste.

Oración: ¡Oh, amado San Juan Bosco! Tú que, a pesar de las espinas del camino fuiste portador de la alegría y de la buena noticia de Jesús, haz que nos mantengamos optimistas y llenos de confianza en nuestro buen Padre Dios. Amén.

Confiamos esta intención en las manos de Dios, que es nuestro Padre, y de María, a quien Don Bosco nos enseñó a amar. (Padrenuestro y Avemaría.)
San Juan Bosco, ruega por nosotros.

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