Novena a Don Bosco - Primer día

Hoy iniciamos la Novena de preparación a la Fiesta Solemne de nuestro padre y maestro. A lo largo de estos días ofreceremos una sencilla y breve novena.


Primer día
Señal de la cruz. Pésame.
Meditamos sobre la felicidad eterna
Entre todos los asuntos que nos preocupan todos los días, no hay otro que deba interesarnos más que alcanzar la felicidad eterna. Esta es una responsabilidad personal.

Don Bosco nos dice: “Hijos míos, procuren que, cuando sus cuerpos sean reducidos a cenizas, su alma esté feliz y dichosa en el Cielo. Estén atentos para que sus pasiones no sean causa de perdición. Yo quisiera entrar en el corazón de todos para quitar una idea y poner otra en su lugar. La idea que quisiera sacar de sus mentes es esta: - Tengo miedo de condenarme por mis pecados. Y la idea que quisiera poner en su lugar sería esta: - Confío en la bondad de Dios que me ayudará a ser feliz para siempre.

Como señal de compromiso, te invitamos a leer el pasaje del Evangelio de las Bienaventuranzas.

Oración: ¡Oh, padre Don Bosco! Tú que entregaste lo mejor de tus energías y lo más selecto de tu espíritu por la salvación de las almas; tú que enfrentaste con valentía todas las dificultades que se oponían al bien de las almas; no permitas que las nuestras sean presa del mal, si no que, animadas con tu ejemplo y auxilio, consigan un día vivir con su Creador en el esplendor y la alegría de su gloria. Amén.

Confiamos esta intención en las manos de Dios, que es nuestro Padre, y de María, a quien Don Bosco nos enseñó a amar. (Padrenuestro y Avemaría.)
San Juan Bosco, ruega por nosotros.

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