Novena a Don Bosco - Cuarto día

Cuarto día
Señal de la cruz. Pésame.
Meditamos sobre la serenidad ante las dificultades
La vida nos trae constantemente problemas y dificultades. Cualquiera puede ser fiel a Dios en las buenas. Pero cuando aparecen las contrariedades es el mejor momento para ponernos en sus manos bondadosas, y pedirle que nos ayude a trabajar con fortaleza para superar esos problemas.

Don Bosco nos dice: “Que nada te haga perder la serenidad del espíritu. Quien a Dios tiene, todo lo tiene. El Señor es el dueño de la casa, nosotros solo somos obreros. Si Él está en el centro de nuestras obras podremos mantenernos firmes frente a la adversidad. Si Él no es el centro, son vanos todos nuestros trabajos.”


Como un signo de compromiso, te invitamos a soportar con especial amabilidad los defectos de los demás, tratando al mismo tiempo de no ofender a nadie.

Oración: ¡Oh, padre Don Bosco! Tú que en las horas amargas de tu vida, y aún medio de persecuciones, elevaste siempre al Cielo la ofrenda de un corazón fuerte y generoso, haz que, sin buscar sacrificios extraordinarios, sepamos aceptar las exigencias de cada día y las renuncias que sostienen nuestro testimonio cristiano. Que todo lo que nos pase podamos verlo como un medio para construir el Reino de Dios y buscar la salvación de las almas. Amén.

Confiamos esta intención en las manos de Dios, que es nuestro Padre, y de María, a quien Don Bosco nos enseñó a amar. (Padrenuestro y Avemaría.)
San Juan Bosco, ruega por nosotros.

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