Laura Vicuña, modelo de santidad joven

Por una coincidencia feliz, el mismo día en que iniciamos la Novena a Don Bosco, recordamos la memoria de la Beata Laura Vicuña, alumna de las Hijas de María Auxiliadora.


La vida de nuestra beata resultaría del todo incomprensible fuera del contexto familiar en que vivió, en cuyo marco quiso el Espíritu Santo que se santificara y adquiriera el “sello” original de su santidad. En efecto, la biografía de Laura Vicuña, queda profundamente marcada, por la desaparición o abandono de su padre, la emigración, la incertidumbre y las penosas vivencias de su madre, de quien siempre se sintió responsable.
Laura sufrió con todo rigor esta prueba porque se consideró siempre inserta en su realidad familiar; porque no desertó de su responsabilidad, superando ampliamente las expectativas propias de su edad de niña. Ni aún en los peores momentos, en que ella misma estuvo en peligro por imprudencia de su madre, su conciencia filial se debilitó ni vino a menos.


Ante la realidad lacerante de tantas familias destrozadas y de tantos hijos que quieren tomar su propio camino, “hacer su vida” evadiéndose de su realidad concreta y desligándose de todo compromiso, Laura Vicuña representa el momento de la fidelidad y la responsabilidad. En particular, sintió que podía y debía luchar y ofrecerse por su madre. De este modo, aunque en sus últimos años fue alumna interna en Junín de los Andes, su vinculación profunda con ella fue un hecho que marcó para siempre -estuviera lejos o cerca- su vida y su muerte. “Mi vida por la tuya”.



Aquí hemos subido un documento más extenso acerca de la vida de Laura Vicuña, preparado por el Centro de Espiritualidad Salesiana de Junín de los Andes.

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