¡Día de Don Bosco!

El 31 de enero de 1888 a las 4.40 de la madrugada, Don Bosco llegaba al Cielo.

Los primeros chicos del Oratorio decían, ya siendo grandes, que lo mejor que les había pasado en la vida era haber conocido a Don Bosco. A lo largo del tiempo y alrededor del mundo esa es una frase que seguro muchos han repetido.

Don Bosco sigue vivo. Vive en los salesianos que cada día le entregan su vida a Dios trabajando por los jóvenes, vive en tantas personas que brindan su tiempo y su energía en nuestros ambientes, y vive en la multitud de chicos que, como en la época de Don Bosco, siguen pidiendo ayuda.
Ojalá que en algún momento vos también notes que Don Bosco se cruza por tu vida. Ese será un signo de que el mismo Dios quiere acercarte un poco más a Él, mostrándote un camino para ser más bueno y más feliz, haciendo bien las cosas de todos los días.


Don Bosco:
querías que te llamáramos Padre. Ningún otro nombre te hacía tan feliz.
Al final de tu vida nos pediste que volvieran los tiempos felices del Oratorio,
los tiempos de la santidad, los tiempos de los corazones siempre abiertos para los demás.


Don Bosco Padre:
¡Cuánta vida recibiste de lo alto! ¡Cuánta vida repartiste a manos llenas!
Tu corazón no dejaba de latir pensando en el alma de los chicos,
y cada latido parecía repetir las palabras que el mismo Jesús dijo por sus amigos: 
que tengan vida, que tengan vida.


Don Bosco Padre:
¡Qué regalo tan grande de Dios y qué genialidad la tuya!
Explicarnos a nosotros la Palabra, celebrar con nosotros la Pascua de Jesús,
mostrarnos el amor tierno y exigente de María, la Madre que no fallará nunca,
crear una familia, hacernos sentir tu cariño, trabajar sin cansarte...
y en todo lo que hiciste nos mostraste la belleza y la alegría del Amor de nuestro Padre Dios.


Don Bosco Padre:
Dios te puso en nuestro camino.
Nuestra historia se enlaza misteriosamente con los sueños y proyectos que vos tuviste.
¡Qué bendición haberte encontrado!
¡Cuántas cosas buenas podemos hacer gracias a eso!
Hasta podemos ganarnos el Cielo con alegría...
Estamos felices y humildemente agradecidos de seguir a Jesús 
con el estilo que vos nos enseñaste con tu propia vida.


Don Bosco Padre:
¡Cómo quisiéramos ser mejores hijos tuyos!;
ser más de Dios, como vos, y encontrar allí la energía para vivir la vida y la misión;
ser amigos mejores, con gestos de amistad más profunda y verdadera,
buscando hacer el bien a todos, sin egoísmo, sin tener miedo, dejando atrás lo más cómodo.
Queremos ser hombres de alegría y esperanza contagiosa;
con ganas de ser santos, igual que vos y tus primeros chicos.


Don Bosco Padre:
¡Vuelve a caminar entre nosotros! ¡Te necesitamos tanto!
Cuando eras apenas un chico quisiste hacer tu primer oratorio,
aunque ni siquiera le habías puesto ese nombre.  
Desde ese día empezaste a vivir soñando con el Cielo,
y al fin llegaste, llevando con vos a millones de personas de todo el mundo.
Ahora sentimos que seguís vivo:
es la presencia de tantos chicos que necesitan a Dios 
la que nos recuerda que tu vida no se terminó, 
y son ellos los que nos impulsan a mirarte a los ojos 
y a pedirte que nos enseñes a amarlos cada vez más y mejor.
Te pedimos que todos los que se acerquen a nosotros 
nos encuentren hermanos y amigos como lo fuiste vos.


Don Bosco Padre:
Sos amigo de Dios para siempre. Seguís siendo nuestro maestro.
Queremos sentir que nos mirás con cariño, como a tus primeros chicos.
Queremos merecer el amor que nos diste.
Ayúdanos a ser fieles. Amén.

Una oración, ligeramente adaptada, del Padre Walter Jara, sdb.



Esta noche celebramos la Fiesta de Don Bosco:
20.00 hs: Misa Solemne en la Capilla.
2100 hs: Cena a la canasta de la Familia Salesiana y de los amigos de Don Bosco en Salta.

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